11 de octubre de 2018
Por Eugenio Martínez
En un momento sintió que lo dejaron sólo. Miró a su alrededor y presintió que le estaban por clavar un puñal. No pasaron demasiados segundos cuando escuchó que: "El cierre es inevitable".
Carlos Romano, a él me refiero, se vio peleando con un mondadientes ante un ejército que parecía complotado en arrancarle la última esperanza que tenía para ver sobrevivir a la empresa insignia de Tandil.
La Metalúrgica, la que defendió con uñas y dientes en los últimos años, se caía, cumpliéndose aquellos pronósticos que dio y pocos quisieron escuchar.
"Cuando tomó el control Renault, había 115 clientes y ahora está únicamente Scania, si eso no es vaciamiento", solía contar a quien quisiera escucharlo y con esa muletilla se paró frente a los responsables de la empresa, quienes sabían lo que estaba diciendo, pero nunca les interesó.
Hoy ya es tarde. Se dirá que el 11 de octubre de 2018 se anunció el cierre definitivo de Metalúrgica Tandil. Lo que nunca se podrá decir es que más allá de sus errores o aciertos, hubo alguien que siempre gritó a los cuatro vientos lo que estaba sucediendo.
Quizás esa sea la bronca que denota su mirada. Es posible que mastique la rabia del dolor de tener sobre sus espaldas el cierre del ícono de la ciudad, pero le quedará la tranquilidad de haber hecho todo lo que estaba a su alcance.
COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Solo suscriptos
Solo suscriptos
29 de marzo de 2025
Solo suscriptos
Solo suscriptos
29 de marzo de 2025
Solo suscriptos
Solo suscriptos
28 de marzo de 2025
Solo suscriptos
Solo suscriptos
28 de marzo de 2025
Solo suscriptos
Solo suscriptos
28 de marzo de 2025
Solo suscriptos
Solo suscriptos
28 de marzo de 2025